23 de abril de 2013

La lectura como cuerpo




La palabra se estira con cada movimiento de quien lee. Doblándote subrayas la longitud del verbo. Cuando elevas el libro, la atención se sostiene igual que un músculo. Me tienta imaginar el personaje al que te abrazas, en cuáles adjetivos te detienes. Celebro tus rodeos de asombro o de preguntaQuién pudiera de ti recibir esos ojos con idéntica hondura. Eres lo que hace falta. Gramática en acción. Un cuerpo de sintaxis. Esa última línea donde se hacen un nudo temblor e inteligencia.

18 de abril de 2013

Patio de locos


¡escarabajo! insiste
el loco que se arrastra por el patio
pero nadie parece comprender
esa premonición (¿el narrador sabrá?)
todos miran al cielo con el labio colgando
otro loco se traga el sol y eructa
el doctor nube pasa
se interesa
¿y por qué escarabajo?
el profeta enfurece
hay cosas que se aplastan si se explican



(del nuevo poemario doble No sé por qué y Patio de locos, editorial Pre-Textos, 2013. Más información, aquí.)

15 de abril de 2013

No sé por qué


No sé por qué venero la pornografía
esta mansa costumbre del salvajismo ajeno
cuando contemplo el placer en los otros
mi parte fugitiva se complace
espiando al que no soy
fornicando sin mí
veo reflejos
perversiones caseras
feliz de estar aquí con nadie



(del nuevo poemario doble No sé por qué y Patio de locos, editorial Pre-Textos, 2013. Más información, aquí.)

12 de abril de 2013

El norte de los mapas es el ojo (y 2)

Más allá de sus altibajos, Mapa está plagada de aciertos cardinales. Acaso mejor narrador que escritor, Siminiani manipula el tiempo con delicioso pulso en esta ópera prima, convirtiendo en presente todo lo que toca. Su gracia es la reacción, los reflejos poéticos ante el azar. Entre Perec y Wenders, con una pizca de Jaime Rosales, el autor logra una especie de taller visual en marcha, donde ejercicio y epifanía se dan simultáneamente. Como una herramienta que tomara progresiva conciencia de su poder, la cámara se vuelve cada vez más libre, más capaz de extraviarse y expresarlo. Eso cuenta también Mapa: el incierto aprendizaje de una mirada. El protagonista secreto es el Otro, ese en el que nos transformamos al observarnos. Lo contemplado va generando su glosa, haciendo de la película una seductora neurosis, incapaz de capturar una imagen sin cuestionar al dueño del ojo. ¿Toda descripción desemboca en la introspección? Algo hay aquí de novela de misterio donde la incógnita es la propia identidad. El protagonista se marcha a la India para huir de sus circunstancias y, como es lógico, se tropieza consigo mismo. Lo que queda al final es una pensativa épica de la soledad. Todo el relato tiene la estructura de la creación en cualquier campo: la persecución del tema, el tanteo de una clave que se ignora. Esta búsqueda queda sintetizada en un plano memorable. Un corredor callejero mueve las piernas sin avanzar, esperando a que el semáforo se ponga al fin en verde. Siminiani no metaforiza, sale a buscar la metáfora. Va de caza al lenguaje. Quizá por eso viaja: para buscarle un escenario a su actitud. La película no cuenta una aventura, la aventura sucede porque se está contando. El único milagro consiste en sostener el estilo. Durante una de sus excursiones, Siminiani encuentra a un niño que salta una cuerda mientras le grita «¡Mira, mira!». El narrador obedece. Y enniñece con él. Y se hace un mejor viejo. El resto, por suerte, es cine.

9 de abril de 2013

El norte de los mapas es el ojo (1)

Veo, espío Mapa, primer largometraje del más que talentoso León Siminiani. En ella se detecta un fenómeno habitual en la literatura, pero más bien infrecuente en el cine: la autoficción narrativa. La reflexión estética con los materiales de la experiencia inmediata. En el ámbito español se me ocurren los ejemplos paradigmáticos de En construcción, de José Luis Guerín, o El sol del membrillo, de Víctor Erice. Pero en aquellos casos el protagonista no era exactamente, como aquí, el narrador mismo. Su intimidad desorientada y fértil. Mapa es un autodocumental donde lo contemplado se propone retratar a su propio observador. Se trata, por lo tanto, de una indagación en la sustancia del cine. Todo empieza y termina en un viaje. Por supuesto la ida difiere radicalmente de la vuelta: para eso se narra. Superados los primeros minutos, que se resienten de algún que otro cliché, la película de Siminiani se transforma en uno de los experimentos más originales, frescos y delicados que he visto últimamente en el cine en castellano. Si pienso en semejante combinación de bajo presupuesto y alta creatividad, me vienen a la memoria la encantadora comedia mexicana Temporada de patos, la obra maestra uruguaya Whisky, la parábola argentina (y muy cortazariana) Buena Vida Deliveryel extraño documental Los rubios o esa inolvidable desolación guaraní que se titula La hamaca paraguaya. Quizás al cine español le haga bien asumir que, en vez de aspirar a una industria francesa con menos euros, existe otra puerta con más horizonte: aprender de Latinoamérica. Esa sería la diferencia entre seguir llorando y hacernos llorar.

5 de abril de 2013

Morir de risa

El novelista escocés Iain Banks cultiva la ciencia ficción y el humor negro. Ambas inclinaciones tienen su vocación visionaria. Banks acaba de firmar un memorable comunicado donde explica que sufre un cáncer terminal y que le quedan pocos meses de vida. Aún no sabe si llegará a tiempo de ver impreso su próximo libro, cuya publicación está prevista para este año. Permitiéndose un intraducible epigrama, el autor ha observado: «it looks like my latest novel will be my last». La novela se titula The Quarry. Que, entre otras opciones, podría traducirse como La víctima o La excavación. Muerto de risa, redivivo de miedo, Banks ha tenido la valentía de desdoblarse en ese futuro amigo suyo que asistirá a su entierro para contar chistes macabros. A su pareja Adele, inverosímil fundadora del festival de cine de terror Dead By Dawn, le propuso formalizar su relación. «Le pregunté», cuenta el novelista, «si me haría el honor de convertirse en mi viuda». Semejante declaración de humor se merece un amor póstumo.

1 de abril de 2013

10 metaforismos


1. El aforismo llega después y entonces se anticipa.

2. Todo matiz es concepto.

3. La paradoja proviene del temor al sinsentido.

4. Cambiar de tema puede ser revolucionario.

5. Las convicciones firmes alimentan el autoengaño.

6. No se observa para confirmar nuestras ideas, sino para desmentirlas.

7. La unidad está hecha de pedazos.

8. La verdad es algo que se roza.

9. Los escritores pasan la mitad de su vida recolectando palabras, y la otra mitad descartándolas.

10. Cada palabra vela.